Servid en mi casa

“Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.” Hageo 1:7-8

Cada día en la vida del creyente está lleno de momentos que ponen a prueba nuestra fe y el compromiso de servicio que tenemos hacia Dios y su casa. Cada día la ansiedad y los afanes del mundo llenan nuestra cabeza de problemas, que a su vez, nos hacen faltar al llamado de servicio que tenemos cada uno.

En consecuencia, descuidamos el servicio y la obra que debemos edificar en la congregación (Hageo 1:2), nos concentramos en las cosas de la tierra, distrayéndonos y alejándonos de la obra. Pero es en la obra que el Señor nos quiere, mirando sus cosas (Colosenses 3:2), guardando su obra y sirviendo en su casa (Hageo 1:4).

Cuando no hacemos su obra y no seguimos sus sendas, el fruto de nuestras manos se hace poco y se disipa (Hageo 1:6,9); siempre buscamos depender de nosotros mismos, del fruto de nuestras manos y no de la provisión del Señor (Josué 5:12).

Pero por Gracia somos llamados a corrección (Hageo 1:7). Entonces, ¿Qué nos pide El Señor? Hacer justicia, amar la misericordia y humillarte ante Él (Miqueas 6:8). El Señor nos envía al monte a buscar de su presencia [humillarte], a guardarnos [misericordia] y proveernos de lo que necesitamos para continuar la obra [justicia] que el nos ha mandado (Hageo 1:8a, Éxodo 24:12, Josué 2:16).

Debemos servir en su casa, como demandaba el salmista, para contemplar la hermosura de Dios todos los días de su vida (Salmos 27:4). El Señor se glorifica cuando servimos en su casa (Hageo 1:8b), donde sentimos su presencia por cuando hacemos su voluntad.

¡Dios les Bendiga!

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