Sólo en árbol verde da fruto, no el seco

“Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?” (Lucas 23:31)

Nuestro Señor Jesucristo, camino a la cruz, al oir la lamentación y el llanto de las mujeres que lo veían padecer, se dirijió a ellas con esas palabras haciéndoles notar la importancia de que todos nos mantengamos dentro de su voluntad.

En el Salmo 1:1-3 nos afirma que quien hace la voluntad de Dios y medita en su Ley, será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

La Palabra de Dios nos mantiene firmes, esto lo afirma Nuestro Señor Jesucristo en Juan 15:5, cuando nos dice que si permanecemos en Él y Él en nosotros, podemos llevar mucho fruto. Y sólo el árbol verde pueden llevar fruto, no el seco. Recordemos que la higuera que no dió fruto, El Señor la maldijo (Marcos 11:12-14) y se secó (Marcos 11:20-21).

Ahora bien, nosotros podemos estar firmes en nuestra fe, pero siempre habrán tribulaciones en nuestras vidas. Las pruebas realmente nos afirman como verdaderos Cristianos, porque después del fuego de la prueba somos purificados.

Aún en la prueba, en tentaciones y tribulaciones, la gracia de Nuestro Señor es fiel para con nosotros:

“Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza;
Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.

Si se envejeciere en la tierra su raíz,
Y su tronco fuere muerto en el polvo,

Al percibir el agua reverdecerá,
Y hará copa como planta nueva.”
(Job 14:7-9)

Nuestra esperanza es Jesucristo, tener la certeza de que es Fiel y Justo para perdonar nuestras faltas, porque en Él no hay sombra de variación para con nosotros.

Esa misma esperanza la tuyo Job en su prueba, en medio de las acusaciones de sus “amigos”, él sostuvo su integridad y la convicción de que sólo Dios podría justificarlo.

“Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo;

Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;

Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.” (Job 19:25-27)

Hermanos, solamente el árbol verde y no el seco, puede tener la convicción de que si es cortado, triturado y procesado, podrá reverdecer nuevamente (fruto de fe).

Amados, no importa cuán grande sea la tribulación, tengamos la certeza de que si permanecemos fieles a Él, aunque desfallezcamos, pronto le veremos cara a cara.

¡Maranatha, Cristo viene!

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