Avatar

Ayer fui invitado a la Premiere de Avatar en At the Acropolis de Caribbean Cinemas. Gracias al auspicio de Orange y de Technocracia, pudimos ver esta maravillosa producción de James Cameron.

Cameron ha sido director en películas innovadoras como Terminator, Terminator 2 (T2), Titanic, The Abyss y Aliens. Como creador de nuevos conceptos, él ha logrado captar la atención del público con mensajes bien elaborados en situaciones donde los efectos especiales son la principal ayuda.

Todos sabemos que en la película actúan dos dominicanas con papales protagónicos, Michelle Rodríguez y Zoe Saldaña lograron desarrollar bien su papeles, lo cual habla bien del talento local. Para mí fue muy interesante el mensaje enviado por Saldaña antes de iniciar la película y el hecho de que su padre estuviera en la sala.

El tema

Me resultó muy interesante el explorar el tema del uso del Avatars, como herramientas de socialización con los nativos del planeta Pandora. A la verdad que Cameron supo utilizar la historia de Pocahontas, para explicarnos la vorágine de las corporaciones con relación a los recursos de producción y el medioambiente.

La tierra necesita el mineral -al parecer se terminó el petróleo, pero dicho mineral es parte del todo en Pandora, la cual tiene un equilibrio ecológico -el cual puedo decir que ese debió tenerlo nuestro planeta.

La película -sin contarla, nos envuelve entre la realidad y la fantasía; de manera sutil nuestra percepción se confunde y no sabemos qué es real o no. Un punto a favor de Cameron, ha sido la gran precisión en el desarrollo de Pandora, mis sentidos pudieron captar un planeta vivo: Esa era la idea.

Cuando salimos de la sala -voy a escribir varias notas sobre la cinta, nos encontramos con la pregunta moral: Nos sentimos identificados por el abuso de los marines contra los Naavi, ¿pero esto no pasa con los grupos minoritarios o más bien, lo hicimos a los indígenas para producir lo que hoy llamamos desarrollo, que ha afectado a todo el ecosistema terrestre?

En el caso de Jake Sully (Sam Worthington), el avatar lo ayudó a sentirse vivo nuevamente, pero los avatares que tenemos ahora -blackberry, iphone, google phone, etc. ¿nos están acercando como humanos, o simplemente nos hacen participantes de la humanidad, pero sin involucrarnos?

Estos son planteamientos que rondaron mi cabeza después del filme, entre otros temas que compartiré en otras entregas. La película se lo merece. Recuerdo que la última ovación de un público para una película, la escuché cuando terminó El Retorno del Jedi hace muchos años. Avatar tiene un buen camino.

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