Internet de las Cosas: aliado del turismo

Somos testigos de una época impresionante, la innovación constante gracias al Internet de las Cosas está cambiando a cada segundo la forma de comercializar en la industria turística y al mismo tiempo la experiencia de los turistas al disfrutar el paquete que han adquirido.

El ser humano actual ha logrado llevar la conectividad móvil hacia casi cualquier lugar del mundo; gracias a la tecnología GPS se puede ubicar la posición de un dispositivo sobre la faz de la Tierra. Mientras eso ocurre, la realidad es que los seres humanos pasan la mayor parte de su tiempo dentro de una casa o un edificio.

Según la firma neoyorquina CASE, el norteamericano promedio pasa el 90% de su tiempo dentro de infraestructuras. Los espacios interiores a menudo bloquean las señales celulares y hacen casi imposible localizar dispositivos móviles a través de GPS.

En el caso de la industria hotelera, el comportamiento es similar. El turista pasa parte de su tiempo dentro de las edificaciones que están diseñadas para alojarse. No basta con facilitar la conexión a internet a través de wi-fi, sino de habilitar una experiencia conectada.

Beacons: parte fundamental del Internet de las Cosas

Para esto sirven los “beacons” una solución diseñada para definir el mundo que hace que las aplicaciones y los dispositivos trabajen de manera más inteligente y puedan proporcionar información oportuna, información contextual.

Esta nueva tecnología habilita experiencias contextuales para sus usuarios a través de interacciones con Bluetooth de baja energía (BLE), para convertirse en dispositivos simples y ligeros que envían señales BLE unidireccionales en intervalos predefinidos. Estas señales pueden ser leídas por dispositivos compatibles con Bluetooth que se encuentre cerca.

Los “beacons” se alimentan por una batería que puede durar más de un año —en algunos casos hasta tres años—. La duración de la batería está determinada por la velocidad a la que trasmite su mensaje, y el nivel de potencia de las trasmisiones.

Esto permite a los equipos de ingeniería colocar los dispositivos durante las construcciones o en la planificación de la experiencia desde los planos. Su portabilidad permite su instalación casi inmediata para las estructuras actuales.

Una buena característica de los “beacons” es que pueden utilizar una fuente de alimentación externa; por ejemplo, puede estar integrado en un dispositivo más grande, como un televisor o un vehículo. Su versatilidad les permite ubicarse en lugares fijos, tales como aeropuertos, museos, paradas de autobús, también a objetos móviles, entre ellos bicicletas y taxis.

Existe un tremendo potencial porque esta tecnología es la antesala de las ciudades inteligentes, una ciudad que computa las actividades de sus ciudadanos o visitantes, en el caso del turismo, para que la misma se adapte y sea más eficiente. ¡Me imagino esto en Punta Cana!

Internet de las Cosas: Revolución del mundo físico

El número de dispositivos inteligentes conectados a internet está aumentando, según la firma Statista la penetración del uso de internet móvil en la población mundial aumentará de 53% en 2016 a 64% en 2019.

La suposición de que cada nuevo dispositivo (como los “beacons”) requiere su propia aplicación nativa no es realista. Piense en esto: cualquier lugar y objeto cerca de usted pueden ofrecer una página web para brindarle ayuda, información, configuración en el contexto adecuado.

El concepto de web física se fundamenta en cualquier dispositivo inteligente que puede tener una dirección web accesible desde el navegador de su móvil. Esto no significa que desaparecerán las aplicaciones nativas: se trata de permitir la interacción cuando las aplicaciones nativas simplemente no son prácticas.

Su enfoque plantea casos en los que no sería práctico desarrollar una aplicación descargable por una tienda. Por ejemplo:

  • El collar del gato que permite hacer una llamada para encontrar el propietario.
  • Un autobús puede comunicar su próxima parada.
  • Un parquímetro puede recibir pagos a través de su teléfono.
  • Cualquier tienda, no importa cuán pequeña, puede ofrecer una experiencia online cuando entras.
  • Un producto en una tienda puede mostrarte sus especificaciones.

Si imaginamos cada ejemplo donde el requisito para la interacción es descargar una aplicación desde una tienda, el gato estaría perdido por mucho tiempo.

La web física puede ahorrarle tiempo al usuario al simplificar la comunicación y hacer llamadas a la acción (call to action) simples y directas a su móvil. Si los vemos en su conjunto, implican una “larga cola” en la que todos los objetos pueden ofrecer información útil y directa.

En buen español: ayudamos al turista.

Si usted tiene un hotel, recuerde que el único puente entre el mundo digital y su negocio en los próximos años serán los “beacons”, sobre todo en un país donde el local o punto físico es más importante que una estrategia digital. Esta es una gran oportunidad para su negocio de avanzar 15 o 20 años de un solo brinco.

La industria turística nacional ha sido la más pionera, al agregar herramientas como el comercio electrónico desde antes del milenio. No dudo que la cúpula hotelera demuestre nuevamente su capacidad de innovación incorporando al Internet de las Cosas.


Publicado en la Revista Bohío 192, Julio 2016.

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