Orad hermanos

“Cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.” Nehemías 1:4

En muchas ocasiones, las condiciones adversas a nosotros, son una mecha que se consume poco a poco, al punto que explotamos como bombas de tiempo.

Al escudriñar las escrituras, en el libro de Nehemías, encontramos que este varón de Dios se encontraba en una situación de mucha carga; pero en vez de hundirse en el llanto de sus problemas, ayunó y oró ante el Dios de los cielos (Nehemías 1:4).

Este es el deber de todo santo, exponer toda situación –por grande que sea- ante nuestro Dios Todopoderoso. El Dios Vivo.

¿Cómo exponemos nuestra causa? Muy sencillo, podemos seguir los siguientes pasos, que están en la palabra:

1) Glorificar y exaltar a Dios (Nehemías 1:5), poniendo su voluntad sobre la nuestra.
2) Presentarnos humillados ante nuestro Rey (Nehemías 1:6a).
3) Confesar todos nuestros pecados (Nehemías 1:6b-7).
4) Apelar a la memoria del Todopoderoso y reclamar la promesa que nos ha dado (Nehemías 1:8-10).
5) Suplicar por nuestro problema o anhelo (Nehemías 1:11a, b).
6) Agradecer por lo que nos ha dado: Posición, abundancia, gracia, etc. (Nehemías 1:11c).

Esta oración es similar al modelo que nos dió Jesús (Mateo 6:9-13; Lucas 11: 2-4), donde: Glorificamos y santificamos a Dios y pedimos hacer su voluntad; Nos humillamos para pedir el pan; Pedimos perdón por nuestras faltas; Pedimos que nos guarde, apelando a su palabra (1 Crónicas 29:11), dando honra al que reina por todos los siglos, Amen.

Dios escucha nuestras oraciones (Juan 11:41-42) y siempre que recibamos una bendición, habrá guerra y asechanza (Nehemías 4:8), pero en medio de la guerra, nuestro deber es clamar a Dios (Nehemías 4:4) y ser constantes en nuestras oraciones (Nehemías 4:9).

Si soy (o quiero ser) constante en mi oración, ¿qué mas hago? Ore en todo momento, interceda, vístase con la armadura de Dios (Efesios 6:10-17) y pelee por sus hermanos (Nehemías 4:14; Efesios 6:18), tenga la firmeza por la fe, que otro hermano batallará por usted.

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