El chico que nunca debió jugar al fútbol

Hago eco del siguiente artículo que encontré en el periódico El País, sobre la situación de David Barros, un chico que sólo quería jugar fútbol.

Lo más interesante que pudo narrarnos la periodista María R. Sahuquillo, es la cruda realidad que existe en el conocimiento de las consecuencias de un diagnóstico médico. El chico tenía una patología cardiaca, pero el médico no le dijo que hacer deporte era peligroso. La historia se torna peor cuando podemos leer de un atraso de 45 minutos de la ambulancia para llegar al lugar de los hechos (pensaba que sólamente era aquí que pasaban estas cosas).

Es una lectura que te hace peso y despierta la necesidad de poder estar pendientes de qué es lo que afecta verdaderamente a nuestros hijos. No podemos permitir que las cosas pasen, hay que pedir a Dios dirección, mucho más en estos tiempos.

Lectura en el periódico El País.

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