Tiempo de esparcir y tiempo para recoger

Estoy iniciando una limpieza de mi archivo de “borradores” del blog; tengo muchas ideas que no me permití publicar, puesto que ahora es el tiempo para hacerlo. Espero que lo disfruten.

PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
Tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar las piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar;
Tiempo de agenciar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de arrojar;
Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Eclesiatés 3:8 (RV 1909)

No debemos vivir el tiempo de otro(s); quizás en algún momento en la vida, coincidimos en tiempo y espacio, en otros momentos no. Por esta razón éstas palabras de Eclesiatés siempre traerán calma a todo aquel que quiera “llevarse el mundo por delante”.

No debemos juzgar a aquellos que no estén en nuestro tiempo, mucho menos menospreciarlos; la sabiduría está en respetar la diversidad humana y el tiempo de cada cual.

Es mi forma de decir gracias. 😀

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