UBER: una experiencia a otro nivel

Una de las ventajas que tiene cualquier ciudadano del mundo al salir de su tierra, es la oportunidad de vivir nuevas experiencias. Recientemente decidí probar la popular aplicación Uber, que al parecer pronto estará disponible en el mercado dominicano.

Antes que se amontone la crème de la crème en Santo Domingo, aproveché una visita en el sur de la Florida para experimentar el servicio de forma organizada.

¿Qué es Uber?

Uber es una aplicación para móviles ideada en Estados Unidos que cuenta con presencia en 313 ciudades de 58 países y un crecimiento exponencial desde su presentación en junio de 2010 en San Francisco.

El motor que mueve el corazón de esta empresa es la tecnología. Uber es un sistema que a través de una aplicación móvil conecta a conductores profesionales con los clientes locales.

Su forma de uso es sencilla: el usuario descarga la aplicación en su móvil, solicita el vehículo y rastrea su llegada. La ventaja y seguridad es que el pago se carga a una tarjeta de crédito que el cliente inscribió previamente.

Lo relevante de esta plataforma es que sus operaciones son muy fluidas, rápidas y eficientes, al tiempo que garantizan una experiencia superior para el usuario. El valor agregado es que el usuario en vez de tener una aplicación diferente para cada ciudad y cada región del mundo, tiene una única aplicación para 313 ciudades, lo cual es una ventana para el turismo al mismo tiempo.

En ningún país son dueños de los vehículos y no emplean directamente a los conductores. Los conductores son personas que trabajan de forma independiente (freelancers). Lo que Uber hace es intermediar.

Se ha cuestionado en múltiples mercados que Uber tiene que operar –o dejar de operar– como empresa de transporte, esto es lo mismo que decir que una empresa como Alsuper.com.do –por ejemplo– es un supermercado.

Para conocimiento de los lectores, ni Uber es una empresa de transporte, ni Alsuper.com.do es un supermercado. La tecnología e internet han permitido la creación de nuevos modelos de negocio.

Ambas empresas están realizando una intermediación en un mercado que tiene deficiencias, y a través de la tecnología han logrado satisfacer necesidades que tienen los consumidores.

Disponibilidad de Uber en el sur de la Florida

La entrada de servicios como Uber y Lyft al sur de la Florida, ha sido una batalla larga que tiene ya unos 16 meses. Condados como Broward y Palm Beach han cedido ante las presiones de los consumidores que quieren utilizar el servicio, y han considerado hacer un marco regulatorio para este tipo de empresas.

También el condado de Miami-Dade ha cedido, según las declaraciones de su alcalde Carlos Jiménez, que ha prometido un marco regulatorio para un “futuro cercano”. “Traeré a los choferes de taxi al siglo XXI”, señaló Jiménez. “No estoy llevando a Uber de vuelta al siglo XX”. Hasta el momento se cuenta que existen alrededor de 10.000 conductores trabajando para Uber en Miami-Dade.

Mientras tanto, los permisos para taxistas –llamados medallones– han aumentado su valor de US$100.000 en Broward y US$300.000 cuando son comprados a un dueño previo, según informó el mes pasado el Miami Herald.

Un trayecto de 5 minutos

Estaba en Kendall Mall, a la altura de la calle 88, degustando un buen café de Starbucks. Cuando terminé, ubiqué en la App de Uber los vehículos disponibles en la zona (ellos le llaman Eyeball) y seleccioné el que tenía el mejor tiempo para recogerme (unos dos minutos).

Al seleccionar el vehículo, podemos observar inmediatamente la marca y modelo, quién es el chofer (con todo y foto) y el rating del conductor. Me tocó un Nissan Altima y su conductor se llamaba Carlos, su rating era –hasta ese momento– de 4,4 estrellas.

Cuando selecciono mi destino, puedo pagar el estimado (en este caso iba para la calle 62) de US$ 5,08 con mi tarjeta de crédito. Una vez pagado el importe, tenía la opción de comunicarme con el conductor vía SMS o llamada telefónica. Esto fue de gran ayuda, porque pude detallarle en qué lugar del mall me encontraba; los GPS aún no son tan precisos.

La distancia se recorría en cinco minutos, tiempo que tuve para conocer a Carlos, quien es cubano y estudia Medicina en la Universidad de la Florida. Su vehículo estaba en excelentes condiciones. Él me comentó que Uber encajaba perfecto en su estilo de vida, porque pocos trabajos le ofrecían la flexibilidad que necesitaba para continuar con sus estudios.

Esto nos muestra que la tendencia del “sharing economy” es una realidad que impacta la vida de muchas personas alrededor del mundo. Viajar con Uber fue una experiencia nueva y a la vez una lección de que la tecnología puede mejorar la vida de las personas y dar solución a necesidades que aún tenemos como sociedad. Bravo por Uber y espero que a Carlos le vaya bien.


Publicado en la Revista Bohío 188, Noviembre 2015.

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