Tokyo Trial y una verdad sobre la geopolítica

Tokyo Trial es un drama histórico que se centra en una década de investigación sobre los acontecimientos en el Pacífico durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Nos llega gracias al acuerdo entre Netflix y la emisora pública japonesa NHK, quienes se asociaron para realizar un drama histórico de cuatro partes.

NHK emitió Tokyo Trial en su canal local, mientras que Netflix lo transmitirá al extranjero —según reportó la revista Variety en Noviembre 2016.

El acuerdo explica, que después de que el servicio japonés NHD On-Demand haya emitido la serie durante un período, Netflix también la ofrecerá a los usuarios en Japón.

Ambas compañías contribuyeron a los costos de producción, con la NHK concluyendo acuerdos de coproducción con la productora Don Carmody Television y la productora FATT de Amsterdam con base en Los Ángeles y Toronto.

Pieter Verhoeff y Rob King son los codirectores del drama, que ha alcanzado 8.2 estrellas en IMDB.

Tokyo Trial critica la geopolítica

En el segundo capítulo, el juez Radhabinod Pal (quien representa a la India, interpretado por el veterano Irrfan Khan) plantea la realidad de la ocupación Japonesa en Asia: una expresión de liberación contra el colonialismo.

Los crímenes ejecutados por los Japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, se comparan con las atrocidades cometidas por Inglaterra, Holanda, Estados Unidos y otras naciones durante la colonización en el siglo XIX.

Mientras dichas naciones acomodaron la política internacional durante años —colonizando diferentes naciones, indica que la consigna “Asia para los Asiáticos” resultó de mal gusto para los colonialistas.

Recordemos que Pal es testigo del proceso de independencia de la India que estaba sucediendo en paralelo al juicio. El juez fue firme en la conveniencia del discurso contra Japón.

La geopolítica al final es conveniencia

Según la definición —breve— de la RAE, es el estudio de los condicionamientos geográficos de la política. Al final son condiciones, acuerdos o imposiciones. El nuevo mundo después de la Primera Guerra Mundial.

Las atrocidades que se cometieron en la Guerra del Pacífico no son justificables, pero desde el punto de vista del derecho internacional, tampoco estaban cubiertas en los acuerdos previos como el pacto Briand-Kellogg realizado en París en el año 1928.

Una reflexión interesante que aportó el juez B. V. A. Röling (interpretado por Marcel Hensema): en una jurisdicción local, ningún crimen sin ley existente puede ser condenado.

Esto suscitó un gran debate, cuestionando el objetivo del juicio: justicia o venganza. Pese a esto el juicio en Tokio se ajustó al modelo ejecutado en Nuremberg.

Los crímenes de guerra ya son examinados por el Tribunal de La Haya desde el 2002; esta película nos muestra cómo la humanidad iniciaba los incipientes pasos hacia la preservación de la paz.


Si el tema llama su atención, aquí les comparto el trailer:

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