Edad de oro de las series de televisión - Netflix

A pesar de que la televisión en vivo, el cable premium y otros modelos de televisión tradicional se ven desafiados por los servicios en línea y el cambio de los hábitos de consumo, muchos argumentan que estamos presenciando la edad de oro de la televisión.

Más bien es la edad de oro del drama televisivo con guion, que disfruta de un nivel de atención y apreciación como nunca antes.

Hace apenas una década habría sido difícil encontrar un actor establecido y exitoso en Hollywood dispuesto a desempeñar un papel importante en una serie de televisión.

El “actor de televisión” fue utilizado como un término despectivo para aquellos que no habían logrado impresionar en la pantalla grande.

Grandes catalizadores de la edad de oro de las series de televisión
Grandes catalizadores de la edad de oro de las series de televisión, Bohío #204, junio de 2018.

En estos días, producciones elaboradas como Game of Thrones, de HBO, podrían llamar más la atención que la mayoría de los éxitos de taquilla de Hollywood. Este formato no solo ha perdido su estigma, ahora es un espacio prestigioso que muchas estrellas de la gran pantalla están luchando.

La entrada de nuevos jugadores como Netflix y Amazon ha contribuido a un fuerte aumento en la producción de contenido de televisión original con guiones.

Según las estimaciones de FX Networks Research, el número de series originales de televisión con guion —excluidas las repeticiones— que se emitieron en Estados Unidos llegó a 487 el año pasado, frente a las 216 existentes al comienzo de la década.

Como dato curioso, el crecimiento en la producción entre 2010 y 2013 fue en gran medida impulsado por los jugadores tradicionales de la industria de televisión, mientras que gran parte del auge desde entonces se puede atribuir a los jugadores en línea como Netflix y Amazon.

El cambio está llegando a la industria

La industria del cine ha enviado un mensaje claro a Netflix: no puedes sentarte con nosotros.

Los conocedores de la industria piensan que las películas de Netflix son de alguna manera “menos que” las presentadas en los cines.

Steven Spielberg dijo a ITV News meses atrás que “los estrenos del servicio de trasmisión no deberían ser elegibles para los Oscar”.

En lugar de arremeter contra Netflix, la industria podría beneficiarse abrazando algo de lo que esa compañía y Amazon están haciendo bien, así como lo está aprovechando la industria de series de televisión.

Christopher Nolan puntualizó a IndieWire que “nunca trabajaría con la compañía”.

Cannes prohibió las películas de Netflix, lo que provocó que el jefe de contenidos de esa empresa, Ted Sarandos, retirara todas las películas del festival, incluso las que no podían ganar nada.

“Queremos que nuestras películas estén en un terreno justo con los otros cineastas”, expresó Sarandos a Variety. ¿Y por qué no deberían estar? En ellas los protagonistas son actores de la lista A (Will Smith, Adam Sandler), y están dirigidas por directores respetados (Martin Scorsese, Noah Baumbach).

Y compiten con películas de cine, anotan nominaciones al Oscar y ganan otros premios de prestigio.

Los aficionados al cine más esnob no pueden negar que Netflix está aportando algo positivo al mundo cinematográfico.

En lugar de arremeter contra ella, la industria podría beneficiarse abrazando algo de lo que esa compañía y Amazon están haciendo bien, así como lo está aprovechando la industria de series de televisión.

La del cine podría querer asumir más riesgos. Darles una oportunidad a cineastas menos conocidos o ideas de historias independientes le han valido la pena a Netflix. También podría querer reconsiderar su modelo de fijación de precios.

En lugar de invertir dinero en más de estas proyecciones de primera calidad, la industria podría volcarse a que las películas fuesen más asequibles.

Una forma de hacerlo sería seguir el modelo de suscripción de Netflix, que está ganando adeptos al proporcionar mayor contenido de calidad y variedad a bajo costo, y sin anuncios.

Si el éxito de Netflix, Amazon, Hulu y todos los servicios de suscripción de las cadenas televisivas significan algo, es que el tamaño (de la pantalla) en realidad no importa.

Gran lección sobre el cambio de paradigmas de la cual pueden aprender otras industrias; el consumidor toma el control.


Publicado en la Revista Bohío edición 204, junio de 2018.