La innovación digital y su impacto social, un reto para el desarrollo sostenible

Las tecnologías digitales son uno de los principales impulsores
de la agenda de las Naciones Unidas hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a revisarse en 2030.

Para lograr que las tecnologías sirvan en dicho propósito debemos pensar siempre en aplicar las mejores prácticas, además de compartir en un entorno profesional las experiencias sobre cómo se puede alentar la innovación social y el espíritu empresarial para un impacto sostenible en la sociedad.

El Foro Económico Mundial de Davos estimó en 2017 que la transformación digital supondría más de 500 millones de dólares de beneficio y 4,5 millones de puestos de trabajo en el mundo.

¿Qué impacto tienen esas cifras en la sociedad? De la Cumbre de Davos extraemos un dato relevante: el 95 % del beneficio redundará directamente en la población.

Una visita para el desarrollo sostenible

Por esta razón visitamos la riviera portuguesa para participar en el World Summit Awards (WSA) Global Congress, cónclave que reúne a distintos actores del orbe y donde se premia la innovación digital con impacto social.

Nuestra labor, a partir de la asignación como “experto nacional para la República Dominicana”, es empoderar a personas con objetivos claros de cambio en el país para que puedan presentar iniciativas.

El WSA se conecta con los 17 ODS que promueven las Naciones Unidas mediante la “Agenda 2030”.

Es un espacio donde no se buscan ideas sino soluciones que ya están generando un impacto positivo en los distintos países donde se ejecutan.

La actividad premia ocho categorías, las cuales se enfocan en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible

Para la edición de 2019 se recibieron 422 solicitudes de 91 países, de las cuales 60 correspondieron a la región América Latina/Caribe; seis de ellas resultaron ganadoras.

Otro dato de vital importancia radica en que el 55 % de las ganadoras de cada país fueron mujeres.

Cerrar la brecha digital sigue siendo el gran reto global, aunque no el único; cuando hay disparidades existe también desigualdad de género, escasez de agua, crisis energéticas, entre otros problemas que afectan de igual o peor manera a la especie humana.

Tales obstáculos pueden abordarse a través de contenido para sensibilizar y crear cambio.

Y el contenido tiene una característica esencial: es distribuido más rápido gracias a plataformas digitales.

Finalistas por primera vez

Llevamos ocho años contribuyendo con la organización como representantes de República Dominicana y en esta oportunidad, por primera vez, una propuesta nacional ha llegado tan lejos como para ser incluida entre los finalistas.

Agradecemos a Eco-mensajería, representada por Edison Santos, por su apoyo y entusiasmo durante todo el proceso.

La visita al congreso de la WSA consistió en aprovechar las oportunidades de networking para observar casos de éxito en otras latitudes y ver qué nos hace falta en República Dominicana.

Nuestro problema fundamental es que no estamos añadiendo la tecnología en los modelos de negocio.

Un estudio de la Universidad Nacional de General Sarmiento, en Argentina, señala que en nuestro país el emprendimiento tecnológico es “prácticamente nulo”.

Necesitamos más articulación y menos riesgo

La tecnología va a ayudar a maximizar los modelos de negocios pero no se va a convertir en un gasto.

El ecosistema de emprendimiento dominicano opera sobre una percepción de comunicación de acciones y actores que necesitan llamar la atención haciendo un trabajo que no les corresponde, porque entienden que esto provoca más notoriedad.

Quien domina la cadena asfixia al ecosistema, algo que los actores involucrados no debemos permitir. Debemos colaborar para que existan otros mecanismos que incentiven y fomenten el emprendimiento.

Veeduría digital para el desarrollo sostenible

Un caso para analizar e implementar por parte de la sociedad dominicana es el fortalecimiento de la veeduría digital.

Si ya tenemos una república digital, la sociedad civil y la ciudadanía tienen que empezar a aplicar la tecnología para hacer un contrapeso que vaya más allá de quejarse en Twitter, sino crear conciencia ciudadana.

Las organizaciones de la sociedad civil necesitan “más manos” para poder avanzar y gestionar esta veeduría.

Podemos aprovechar las cámaras y el poder de los dispositivos móviles que tienen los dominicanos; cinco millones de smartphones pueden ser los ojos y entes de cambio.

Aplicaciones para el desarrollo sostenible

Un ejemplo de veeduría digital es SuperCívicos App, de Humberto Contreras y Arturo Hernández, de México, que usa las redes sociales para crear una plataforma en la cual los usuarios ayudan a detectar problemas.

Cuando todo está bien nada sucede. No puede existir innovación si no hay problemas o retos. Cuando se piensa en los problemas, y sus posibles soluciones, entonces la innovación aparecerá. No hacerlo es “negar la realidad”.

Arturo López Valerio

También existe CitiBeats, de Iván Caballero de España, que identifica y sintetiza las opiniones de lo que está sucediendo en las distintas áreas de la ciudad.

Mediante un modelo de inteligencia artificial y analítica
de “machine learning” para entender lo que está ocurriendo en las conversaciones y crear tópicos de manera dinámica a partir de la data recolectada sobre temas tendencia.

Modelos de veeduría digital

Estos modelos son un ejemplo de ayuda a la veeduría digital porque a veces no se conoce bien el tema o, peor aún, la ciudadanía tiende a creer noticias falsas.

Si en algún momento usted siente que socialmente nadie lo defiende, debe buscar vías pacíficas para crear alguna protección.

En ese sentido internet es la “primera frontera” donde la sociedad está obligada a construir capacidades para garantizar que nuestras familias tengan un desarrollo integral.


Publicado en la Revista Bohío 211, el 28 de agosto de 2019.