Los cambios que ha conllevado la nueva normalidad ha configurado una nueva manera de actuar apoyada en la digitalización.

En un abrir y cerrar de ojos, Arturo López Valerio de la firma Tabuga y la Cámara TIC, nos propone analizar los retos que se enfrentan en esta presente crisis del COVID-19, en el cual se debe de mantener la conexión humana aún en la distancia social como un desafío para los nuevos modelos de negocio que han requerido una transformación durante la pandemia.

Así también, observamos el valor que se ha posicionado en la información de los usuarios para potencializar la economía digital y poder replantear un acercamiento objetivo al público meta.

Si deseas conocer un poco más de estos desafíos que han tenido que asumir las empresas, te invitamos a sumergirte con la experiencia de Arturo en economía digital y digitalización sobre los nuevos retos para la República Dominicana y así también, te invitamos a seguir leyendo la segunda parte en el siguiente artículo vinculado que es nuestro extra bonus sobre “La inteligencia artificial se introduce en nuestras vidas”.

República Dominicana se encuentra en la batalla por incluirse en la cuarta revolución, basada en la digitalización y en los datos. Esta era de disrupción supone cambios radicales en la vida de las personas, en las formas de interactuar, trabajar, producir y en el desplazamiento de algunos modelos de negocio tradicionales a otros completamente novedosos.

Una transición digital que, aunque presenta retos e incertidumbres, también tiene efectos muy positivos y ofrece, a su vez, grandes oportunidades. La presente crisis del COVID-19 nos ha obligado a repensar de la noche a la mañana la manera de vivir, estudiar, trabajar y disfrutar, y aquí la digitalización parcial de la República Dominicana ha hecho que la adaptación haya sido mixta y permitiendo la continuidad operativa de muchas actividades esenciales, pero a su vez, generando presión en aquellos que no supieron adaptarse.

Para continuar esta transformación digital local, es necesaria una aceleración de la digitalización de la industria, sobre todo de las pymes y los informales, enfocándose en una mayor formación digital de los dominicanos. Estos dos factores son clave para reactivar la economía tras la crisis del COVID-19 y generar empleo: la digitalización deberá estar centrada en las personas y no puede dejar a nadie atrás. 

Un reto que pasa por la formación en competencias digitales, con una visión humanista y donde se proteja a las personas con un marco ético y un nuevo contrato social que puede impulsarse a través de los nuevos modelos de ciudadanía digital.

Es innegable que la conectividad es la zapata del desarrollo actual, tomando en cuenta que existen 4.54 mil millones de usuarios de internet en el mundo con una penetración de 59%. Según la firma We Are Social, la penetración de usuarios de Internet en la República Dominicana es de un 75%, alcanzando los 8.08 millones de usuarios.

Las organizaciones y empresas tienen el reto de aprender a encontrar un equilibrio, para aprovechar esta audiencia digital y llegar a nuevos clientes con contenido positivo en los canales públicos y al mismo tiempo construir relaciones más profundas en canales privados.

En una etapa de crisis como la del COVID-19, esta necesidad de conectividad se multiplica exponencialmente. Según reportó el periódico el Día, gracias a datos proporcionados por Claro Dominicana, el 40% del consumo de Internet en los hogares dominicanos, provocó en los primeros días de la cuarentena una caída de hasta un 35% en la velocidad de descargas por la red móvil, y un 5% en la fija; sin embargo, las cifras y el servicio han logrado alcanzar estabilidad.

Este futuro próximo que nos trae la tecnología 5G tiene la particularidad de tener redes más rápidas, mucho más seguras, mucho más simples, con menor latencia y, por supuesto, mucho más inteligentes.

Actualmente hay 12 millones de suscriptores conectados a nivel global, cifra que se espera supere los 1,900 millones en 2024.

Para enfrentar los nuevos retos debemos enfocar nuestros esfuerzos en desarrollar una serie de actividades, donde la Cámara TIC estará presente como parte de su misión y compromiso con la transversalidad de la tecnología en el país.

La información como factor de producción

Uno de los sectores que está sufriendo una profunda revolución es el productivo, con la aparición de la Industria 4.0, el cual es considerado como “la base de la economía digital”.

Este término hace referencia a empresas y plantas industriales cuyo sustento principal es la información en grandes cantidades, procedente de los objetos conectados a las redes, que es almacenada y analizada para poder optimizar los procesos, mejorar los tiempos de fabricación y minimizar los costes de producción.

Son instalaciones que combinan de forma intensiva el internet de las cosas con la inteligencia artificial, el big data, el cloud y el edge computing, además de otras tecnologías, como blockchain.

Dentro de las acciones de fomento para la Industria 4.0 en el país es notable el ajuste de múltiples variables en el ecosistema local:

  • Fortalecer y transversalizar la figura de Habeas Data en todas las industrias.
  • Crear una oficina de Datos Personales y Empresariales para garantizar reglas de juego.
  • Instruir al MICM proyectos para la digitalización de la cadena de valor entre empresas como mandato.
  • Incentivos fiscales para la digitalización de productos y servicios, también para nacionalización de los gigantes digitales.
  • Facilitación para la creación de empresas 100% digitales, a través de la ventanilla única formalízate.

Al mismo tiempo hace falta una serie de indicadores fundamentales para la medición del impacto que pueda traducirse en modelos tangibles para los diferentes sectores de la industria nacional.

En un plazo de cuatro años el resultado de la digitalización debe cuantificarse en el aumento de los ingresos en las empresas dominicanas en un 11% aproximadamente y se reduzcan sus costos casi un 20 por ciento.

Las acciones digitales del sector privado deben recolectarse bajo la figura del Barómetro de las TICs, herramienta que permita tener un cuadro de mando no gubernamental que proporcione una medición del mercado para beneficio de todos.

Conocer cuál es el largo camino que tiene las mipymes hacia la digitalización, trazando indicadores como la apropiación y uso regular del cloud en las compañías grandes y medianas hacen, detectando el nivel de adopción en el caso de la microempresa.

También comparar el uso de análisis a través de big data en los sectores base para la producción de las divisas de la nación: el turismo, la agricultura entre otros. Según un estudio de PwC, que 2 de cada 3 empresas en Iberoamérica se están quedando rezagadas en el proceso de digitalización, y solamente el 20% de sus ingresos procede de productos y servicios digitales.

Para 2020, la economía digital en la República Digital generará unos 850 millones de dólares, siendo una oportunidad para acelerar la digitalización en las pymes y los informales que puede contribuir, tras el COVID 19, a hacer que repunte la economía y contribuir a crear oportunidades de empleo en uno de los sectores más castigados junto al turismo y los servicios.

Educando al dominicano del siglo XXI

Un requisito fundamental para aprovechar todo el potencial que los flujos globales digitales nos ofrecen para facilitar la vida es contar con un adecuado entendimiento de las capacidades digitales, unos de los factores fundamentales para reactivar la economía.

La falta de construcción de habilidades digitales es una de las principales causas que limitan el uso de diferentes servicios digitales.

El 35.7% de la población no compra en internet por falta de habilidades o conocimientos y tampoco hace uso generalizado de la administración electrónica por esta misma falta de habilidades o conocimientos.

En una sociedad en la que la digitalización de múltiples actividades cotidianas crece de forma imparable, la falta de formación digital puede llegar a convertirse en un factor de exclusión social. Esta situación se agrava si la empleabilidad de las personas depende cada vez más de su nivel de capacitación digital.

Por esta razón debe fomentarse la formación en vocaciones STEM, y STEAM, siendo la misma de tratamiento de emergencia para nuestro país, siendo necesaria la creación de una red de estudios digitales donde los jóvenes dominicanos puedan conectarse a diferentes instituciones de manera orgánica para añadir capacidades a su currículum digital:

  •  Centros Tecnológicos Comunitarios (CTCs),
  •  Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep),
  •  Salas Digitales INDOTEL,
  •  Centro MiPymes del MICM
  •  y el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA).

La colaboración de actores digitales de los ecosistemas y plataformas digitales que generan ingresos digitales en el país, se debe diseñar una Ruta de Transformación Digital que habilite un conocimiento homologado sobre el mundo digital y los flujos globales a que se enfrentarán los dominicanos.

Los jóvenes centennials y las generaciones que les sucederán, deben conocer cómo generar o conectarse a las fuentes de dividendos digitales que operan y explotan la economía digital en territorio dominicano.Esta capacitación digital no debe ser solo técnica, también debe trasladarse a las disciplinas humanísticas y a fomentar una actitud creativa: una integración de conocimientos y habilidades que serán imprescindibles para afrontar los empleos del futuro (presente).

Integrar las ciencias y las tecnologías con una visión humanista, y que permite desarrollar una comprensión integral del mundo. En un futuro marcado por la automatización, la inteligencia artificial y la robotización, el humanismo y las artes serán piezas fundamentales que nos diferenciará de las máquinas.

La creatividad, el pensamiento crítico, las habilidades sociales, el pensamiento emocional, el trabajo colaborativo y la capacidad de inspirar serán los factores primordiales para mantener el empleo. Según Burning Glass Technologies, en el caso de los empleos híbridos (aquellos que requieren múltiples tipos de competencias) sólo serán afectados en 12% por la automatización.